Reseña

Palestina, por ejemplo

LINA MERUANE
Libros del Cardo
38 páginas

POR PRISCILLA CAJALES

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Lina Meruane ha  trazado un camino firme: Las infantas, Póstuma, Cercada, Fruta prohibida, Sangre en el ojo y Sistema Nervioso  son sus relatos de ficción. Además, ha trabajado la crónica en Volverse Palestina y el ensayo en Viajes virales y en Contra los hijos. Esta firmeza la ha transformado en una de las autoras más reconocidas de nuestro país.  

Tengo en mis manos Palestina, por ejemplo,  texto delgado, muy breve, publicado por Libros del Cardo en Valparaíso en octubre del 2018. Se trata solamente de un poema, el primero publicado por Meruane. Un poema que entremezcla lo ensayístico y lo narrativo, ejercicio que sin duda es un riesgo y que bien pudiera haber mermado su carácter poético,  sin embargo es ahí en donde encuentro su valor: tomar las herramientas que están sobre la mesa y ponerlas inteligentemente al servicio del tema, pero además, levantar estas herramientas y lograr que participen en armonía con lo lírico.

Leo algunos fragmentos de sus libros, el que tengo más a la mano es Contra los hijos, en él puedo ver el tono inteligente y diáfano de la autora, veo algunas entrevistas de ella en la red y me encuentro con la misma claridad. Vuelvo a Palestina, por ejemplo, releo los primeros versos.

Quiero hablar de la urgencia de la escritura. De la urgencia de la literatura. En este libro lo que prima es eso, el camino imperioso hacia un lugar muy claro: la denuncia de 70 años de genocidio palestino. El cerco que vimos cerrarse hace algunos años y la aparición cada vez más lejana en la televisión. En Volverse Palestina habría comenzado a ser urgente para la autora. Crónica en la que narra cómo vivió en Estados Unidos la post caída de las Torres Gemelas. El ojo acusador ante esta latinoamericana que se convierte allá en sujeto de sospecha, porque esa mitad palestina que estando en Chile no era más que historia familiar, en ese lugar se tornó un peligro:

«Y fue la experiencia del interrogatorio

israelí                                                                       

de identificación

israelí

la que me hizo volverme

                                            no un gentilicio una nación

                                                                                          PALESTINA»

 Qué hacen un par de palabras frente a un fusil. Qué clase de escudo es un poemario delgado como este frente a un arma. Es justamente esta es la cuestión por la que se mueve Palestina, por ejemplo.

 Virginia Woolf, su imagen atribulada frente a la guerra, abre el libro: «Al escribir estoy haciendo algo» trata de convencerse. Meruane se pregunta en este texto por la eficacia del auto convencimiento, o por la verdad que está detrás de esta afirmación:

 «Y sigue habiendo personalidades

convencidas de que aunque todo esté

               dicho gritado aullado documentado

que aunque todo se sepa

hay

que volver

a armarse de valor»

Y este valor se radicaliza en volver esta urgencia palestina verso, en apropiarse también de esta forma, de este campo, para decir a través de la poesía y seguir escribiendo como si fuera lo único en el mundo que queda por hacer. Porque Palestina no es solo Palestina.

El libro propone a la literatura como un ejercicio de memoria, de permanencia, de reposicionamiento de esas imágenes que el tiempo va dejando de lado, que los discursos de quienes cuentan la historia van borrando con el codo. Lina Meruane cuestiona el gesto de la escritura por la escritura. Lo tensiona con la imagen de la Woolf sentada en su escritorio, escogiendo su muerte. Palestina, por ejemplo nos remite al imperativo del poeta que releva lo político, porque está en el mundo y él le parece propio, como el dolor, pero también como su capacidad de resistencia.

(Publicado en la edición de junio 2019)