Reseña

FILOSOFÍA DISNEY

RODRIGO TORRES
Librosdementira
116 páginas

POR HUGO HERRERA PARDO

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El esquema narrativo con el que trabaja Rodrigo Torres en “Filosofía Disney” es próximo al realismo social. Es decir, aquella tensión que sustenta la acción de los relatos se encuentra atravesada por convenciones e instituciones estructurantes de lo común. No obstante, un tópico desplegado por Torres vitaliza dicho esquema y trasciende a los cuentos integrantes de este volumen. Se trata de la torsión habida entre, precisamente, lo común (tanto sentidos, como relaciones sociales, sobre todo la institución trabajo) y la teoría. En “Filosofía Disney”, el discurso teórico es ubicado en un fuera de lugar, una posición de sátira o ironía, si retomamos el sentido etimológico de este último término como máscara, una impostura que en definitiva es vista como determinante en los conflictos e infortunios de los personajes en general, ocasionando impactos en los protagonistas en particular. En los relatos de Torres, metaforizados por la expresión que da título al libro, lo que esconde tras su apariencia la teoría son relaciones y estructuras sociales psicotizadas, en algunos casos hasta lo paranoide. El repertorio de discursos teóricos puestos en posición de sátira psicótica, de espacios y de personajes es amplia, a pesar de lo poco extenso que es el libro. Este incluye desde un sociólogo estructural en un mall, una Sociedad de Amigos de la Ciencia y el Conocimiento de paseo por el norte del país, referencias nacionalsocialistas puestas a un mismo nivel que las teorías teosóficas de Madame Blavatsky y circulando por espacios marginales de la capital, una investigación arqueológica colindante con lo esotérico, el enfrentamiento entre testigos de Jehová en formación y un defensor fetichista del darwinismo, un profesor proveniente de provincia ilusionado con el discurso de la transformación pedagógica probando suerte en Santiago, el discurso del management neoliberal al interior de un banco. En los mejores relatos del volumen ("Cadena de mando", "Filosofía Disney" y "Testigos"), este esquema es trabajado junto a otros elementos característicos del realismo social, como un narrador que se muestra a cierta distancia de los acontecimientos, aspecto que consigue sostener la tensión sin caer en resoluciones que contengan cierto dramatismo explícito y crea para ello efectos potentes, tales como lo provocado por el contraste entre una detallada descripción entregada por el narrador y la poca información proporcionada sobre el pasado de los protagonistas. En otros relatos, esta relación puesta en juego entre ironía y contención del dramatismo es desbordada y el resultado no es tan solvente como en los cuentos mencionados con anterioridad. Aunque la amplitud de espacios, situaciones y personajes contrasta con las pocas variaciones en cuanto al narrador empleado, recursos con la temporalidad y registro de lenguaje (en este último aspecto dos excepciones resultan ser "Seguidores del vacío" y "Nazipunk"), “Filosofía Disney” acaba siendo un atractivo volumen de relatos, con un escritor interesado en la búsqueda diversificada de espacios de representación y hábil en la articulación de situaciones.

(Publicado en la edición de septiembre 2018)